Y así ha sido, después de unos magníficos días en el valle de Chamonix, disfrutando con la familia, se acerca el día de la carrera y el valle se va llenando de corredores, incluido mi compi Manolo con su familia.
Manolo traía una sorpresa, en Madrid al ir a bajar las maletas se había torcido un tobillo y aunque no 100%, tenía claro que tomaría la salida.
El martes 26, día antes de la carrera, el día que se recogen los dorsales, se pasa el día lloviendo, a la hora de recoger los dorsales en el pabellón, la gente se apelotona en el hall. La recogida del dorsal, muy organizada, incluso nos hacen un control de materiales en la mochila que llevaríamos el día siguiente. Y nos dicen que nuestro autobús es a las 5:15am dirección Courmayeur.
Llega el día de la carrera y a las 4:30, me levanto, me visto y me despido de mi familia, los niños insitieron en que no podía irme sin un beso. Así que tras recibir el animo de toda mi familia, salgo del camping y hago el recorrido de Argentiere a Chamonix, recogiendo a dos corredores con los que voy charlando hasta dejar la furgoneta y coger el autobús.
La verdad esperaba un poco más de alegría, será por la hora, pero todo el mundo se ve muy concentrado. Como llego un poco antes, me pongo en la cola, y cual es mi sorpresa que veo a Manolo enfrente y que no viene, se había olvidado el ticket, así que tuvimos que hacer una pequeña trampilla para que no lo enseñara y nos montáramos juntos en el autobús.
El autobús pasa por el túnel de Montblanc y nos deja en la localidad italiana de Courmayeur, donde a las 7am darían la salida. Somos 1600 corredores que nos apelotonamos para quitarnos el frío en el cajón de salida. Manolo y yo estamos muy relajados y nos hacemos unas fotos y cual es nuestra sorpresa cuando el tío que hay detrás justo es de Jaén, que chico es el mundo.
La salida es espectacular, la gente sale corriendo muchisimo y nosotros nos contagiamos, pero las calles, el helicóptero y el saber donde estábamos, hace un ambiente increíble. Poco a poco vamos saliendo del pueblo y nos encaminamos a una estación de esquí, que se va perfilando en lo alto de una montaña. La subida es dura, pero es apenas un adelanto de lo que nos esperaba.
A los 7 km de subida llegamos al primer punto de avituallamiento, aquí sin apenas pararnos, tomamos nuestra primera sopa, que con el frío y el estomago casi vacío, nos sienta de maravilla. Seguimos subiendo y al coronar tenemos nuestra primera gran vista, un gran valle se abre a nuestros pies y el macizo del Montblanc con glaciares, ríos... Yo no podía dejar de mirar, quería pararme y tomar fotos, pero al ir en la cola, no podía. Estaba como un niño chico, que bonito.
La subida por un amplio valle es espectacular y la carrera va muy compacta, lo que hace que vayamos todos en fila.
Es en esta subida cuando Leonardo se une al grupo formado por Manolo y yo. Leonardo aunque es miembro del club en principio no iba a ir con nosotros en la carrera, pero una carrera tan larga siempre es mejor ir acompañado y por ahora decide quedarse con nosotros.
Poco a poco y casi sin darnos cuenta llegamos al avituallamiento del lago Combal, es solo el km 15 pero ya llevamos más de 1200m de desnivel positivo y cuando Leonardo nos acerca otra sopa, me doy cuenta que estoy hambriento. Sopa, queso, pastel, salchichón, todo para adentro, lo devoro y casi sin perder mucho tiempo, salimos dirección al col de Chavannes(2603m).
Desde el petit Saint-Bernard hasta Bourg Saint-Maurice, es un largo descenso de 1300m por la vía romana que unía Roma con Lyon através de los Alpes. Al principio yo no estaba muy convencido de bajar muy corriendo, pero poco a poco nos vamos animando y la verdad que hacemos a muy buen ritmo la bajada, solo cuando llegamos al valle y empieza la parte llana descansamos un poco. En esta parte Leonardo ilusionado con ver a su familia, se adelanta hasta el habituallamiento.
El paso por la localidad de Bourg Saint-Maurice es una fiesta, llevamos como 9 horas de carrera y son como las 4 de la tarde, hace un día magnifico y la gente esta en la calle comiendo y bebiendo, el hambiente festivo se nos contagia y vamos bromeando y muy animados.
En el avituallamiento nos hacen un control de material, este de movil y chaqueta impermeable. Lo pasamos bromeando con los jueces y seguimos por las calles de este pueblo.
Era un buen momento de llamar a la familia, de decirles que ibamos bien, juntos y que Manolo no tenía molestias en el tobillo.
Curiosamente en el fort du Platte hay una baquería y una anciana ha montado un puesto de bebidas al nada despreciable precio de 4€, relleno agua en una manguera y sigo dirección la zona de los 5 lagos y el Col de Forclaz(2354m).
En la subida al Passeur de Pralognan, Manolo y Leonardo me dejan atras, no me preocupo, se de la preocupación de Manolo por pasar este paso de día, no por el paso, si no la bajada que hay despues, una bajada muy tecnica y dificil en la que hay incluso unas cadenas te ayudan a no caerte.
Casi con las ultimas luces llegamos al puerto y tenemos la luz justa para descender. Yo llego unos minutos más tarde que ellos, pero en la bajada los alcanzo y volvemos a ir todos juntos.
Poco a poco la oscuridad llega y tenemos que encender los frontales, por suerte lo más dificil de la bajada a pasado y ya es una pista que nos va guiando hasta el avitullamiento de Beaufort en el Cormet de Roselend. La ultima parte antes de llegar se nos hace bastante largo, sobre todo porque el avituallamiento esta escondido y hasta que no estas encima no lo ves.
Llevamos 14 horas de carrera y este es el puento donde nos han llevado ropa seca, en este avituallamiento haremos una parada un poco más larga, comemos bien, nos abrigamos, mandamos la ropa de todo el día para meta y reorganizamos las mochilas.
Son las 9 de la noche cuando dejamos Roselend y hace bastante frio, pero la pista que llevamos al principio pronto nos lleva a una vereda y una fuerte subida hasta el Col de la Sauce y entramos en calor rapidamente.
La noche esta bien cerrada y la verdad no vemos nada más allá de nuestras luces. Miramos atras y vemos gente que todavía baja del Pralognan y la verdad nos sentimos mal por ellos, no me gustaría tener que bajar por ahí de noche. En silencio en nuestros pensamientos, yo empiezo a sentir que algo no iba bien, en cada respiración oigo un pitido y noto que no respiro como debería. Siento que voy más despacio de lo que iría normal, pero Manolo y Leonardo no se quejan. Menos mal que pronto llegamos al col y la bajada a Gitte me recuperan.
La aldea de la Gitte, tiene un puesto medico y hay mucha gente pidiendo asistencia, yo le explico lo que me pasa y despues de ver que la saturación de oxigeno en sangre era baja pero normal y oscultarme, me dan ventolin, lo cual me ayuda a hacer la siguiente subida con normalidad.
Son las 12 de la noche y nos espera una buena subida hasta el col de la Gitte, por suerte, esta la hago bastante bien y la bajada no resulta muy dificil. Tenemos que hacer 10km hasta el proximo avituallamiento y parece cerca. Pero los kms en la noche no cunden, tardamos más de 3 horas. Por el camino, en el pequeño valle los sonidos son muy curiosos, oimos la musica del avituallamiento, pero no lo vemos, por otro lado hay muchas vacas que con sus cencerros nos hacen pensar en gente animando. La subida a una pequeña montañita, parece facil, pero no lo es, y la bajada muy tecnica y con cuerdas. Todo esto hace que cuando vemos el avituallamiento nos lancemos como locos y hagamos los ultimos kms corriendo.
El avituallamiento del Col du Joly, es como todos una gran carpa, pero tiene una peculiaridad, tiene un DJ que era el que llevabamos mucho rato escuchando. Justo cuando entramos pinchaba a los Cure, despues U2, todo temas de los 80 que nos animó muchisimo. Justo cuando nos ibamos un blus instrumental que grande el tio.
La bajada al principio es por unas pistas de esqui, pero rapidamente nos desvian a una vereda que va bajando rapidamente, atravesando, pistas, zonas de recreo y caminos.
La bajada al principio es por unas pistas de esqui, pero rapidamente nos desvian a una vereda que va bajando rapidamente, atravesando, pistas, zonas de recreo y caminos.
Desde Bellevue hasta Les Houches la bajada es eterna, habrá unos 5km bajando atraves de un bosque, que en un día normal, con las piernas fuertes debe de ser hasta bonito, pero a nosotros se nos hizo larguismo y para colmo el ultimo km de asfalto.
La emoción, las lagrimas y todo los sentimientos se desataron entrando a Chamonix, lloramos como niños.
Pero llegamos a la calle principal de Chamonix y la gente empezó a jalearnos, felicitarnos y aplaudirnos, se nos pasó todo, incluso empezamos a correr.Y cuando vimos a nuestras familias, no cabiamos en nosotros mismos de alegría, cada uno entramos con nuestros hijos, pero tuvimos nuestro momento para abrazar al compañero que nos había acompañado durante 119km, 7250m de desnivel positivo y 30 horas 38 minutos.
Muchas gracias a todos por vuestros animos, sobre todo a la gente del club, que nos estuvo siguiendo toda la noche y a nuestras familias por su infinita paciencia